Hola amor.

Pero antes de que se desate esa tormenta extraña, yo tejia lazos con las demás de vez en cuando y por las noches, solía conversar con esa enfermera que pasó a tomar el rol completo de terapeuta a la salida definitiva de la primera terapeuta guardiana.
Y cada noche iba conociendo más de ella y ella de mi, aunque nuestras trasnochadas fueran con motivos ‘terapeuticos’, pero yo soy una sinverguenza y me atrevia a preguntar por cada pequeña historia que me contaba de ella como supuesto motivo de ayuda. Aunque claro, sus intenciones eran profesionales, yo queria saberlo todo de ella. Me parecia muy interesante.
Me conto que estaba casada, pero separada completamente de su marido y que su matrimonio habia sido malo. Que era enfermera de profesión, pero ejercia en nuestro centro con los roles de enfermera y consejera terapeuta. Me dejaba siempre con la duda de su edad y yo, le calculaba unos veinte años más que yo. Y con las cosas que suceden en esta vida y mi eficaz modo de hacer amigos, la tuve a ella como fiel amiga mia por santo capricho. Ella era muy profesional con las cosas, pues cada vez que hablabamos de un problema mio, se centraba como terapeuta y me orientaba. Cuando yo ya habia entendido las cosas que me dictaba el programa de la comunidad, recien luego de eso, nos disponiamos a hablar como dos amigas intimas.

Yo debo decir que era muy complaciente, o bueno, lo soy. Y hago lo imposible por hacer todo al pie de la letra, entonces jamás me quejaba. Me daban ordenes y las seguia con fidelidad. No reclamaba, no pedia nunca ir a mi casa ni recibir una sola llamada. Yo solo esperaba ansiosa mi visita y me portaba casi impecable para que nada ni nadie me la quitara.

Mi carácter disciplinado se confundía con estar haciendo caretas o algo, pero aquí les escupo la verdad, mi meta siempre fue sobrepasarme a mi misma y no gastar el dinero invertido por las puras. Idiotas.

Cosas y cositas

Entonces conocí a una chica adicta supuesta mente al alcohol llamada Monica (aunque a veces decían que era solo depresiva y etc, todo un laberinto). Ella tenia problemas en ciertas direcciones que en realidad, ni siquiera yo considero un problema, pero así es como la sociedad te etiqueta cada vez que haces algo que no le parezca ‘normal’. Y en fin. La idea es ella, y que yo era amante de las mujeres y obvio con una chica tan interesante, sentí interés. Ella tenia 29 años y había estudiado derecho. No era de Lima, así como que no era muy guapa, y ella lo sabia, pero tenia a su favor, sus ojos lindos que eran una belleza. Sus ojos eran claros, achinados pero grandes y era lo único lindo en su cara. Su cabello era, bueno, normal creo, porque siempre lo llevaba sujeto en una cola o un moño. Era un poco más alta que yo -como todo el mundo- y era de complexión gruesa. Bailaba muy bonito y tenia unas manos muy bonitas.

También estaba Christina. Ella era insoportable pero dulce y había sido violada por su hermano, encima tenia problemas de conducta, y ademaaas para variar era muy inmadura a pesar de ser mayor que yo por tres años. Ella era del clan de las dormilonas y comelonas (como casi todas). Ella era más gordita que mi querida Monica, pero igual que ella, tenia la condición de ser ojilinda. Estudiaba diseño gráfico aunque a veces me parecía que no le gustaba mucho . Tampoco comía bien, o bueno, comía horrible aunque creo que era por los braquets que tenia. Para balancear la cosa, ella también era más alta que yo, así como su cabello que era más largo, lacio y más claro que el mio’’
Y aunque al comienzo ellas eran mis amigas más cercanas, nos fuimos alejando por mis chocantes arranques de adicta, pues lógico, que podían entender dos chicas con problemas conductuales de una adicta.

‘’Otra cuestión fue cuando me quebré muy fuerte una vez, que al despertar de esos tantos sueños con mi familia, sentí un horror espantoso en el corazón y me desesperaba por dentro. Y no se lo decía a nadie, solo era mi mundo y yo. Y en la carpa de la psicóloga, cuando estaba deshabitada , me sentaba en el pasto con tremenda sombra y solo alucinaba que los veía, que los abrazaba y era espantoso cuando regresaba a la realidad. Mierda, no estaban ahí. No pude despedirme. ¿Por qué no me dijeron nada? Los extrañaba… esperen. Apareció Monica en la escena. SI, llegó y me dio el aliento que estaba exhalando en suspiros. Creó que fue por eso también, que sentí una conexión bonita con ella y despertó mi interés. Ay, no lo sé.’’

 

Amor

Yo tenia unos cortes feos en mis brazos, por el ataque que tuve cierto día que me ingresaron de emergencia al hospital, y yo bueno, los tenia ahí.
Lo siento si escribo de una manera más tonta de lo usual, es que saco las cosas tal cual las llevo en el corazón y recordar esto es importante y regresaría a ese día mil y un veces.

Fui al tópico a que la enfermera me cure las heridas y, vaya, ella estaba ahí.
Era una mujer ya madura, no era alta ni delgada ni rubia o algo, pero era sumamente hermosa y yo, entre mi estado de confusión no pude confundirme de lo que veía. Vi su angelical rostro prestarme una sonrisa y mis ojos la seguían desde el primer segundo en todo lo que hacia.
En ese momento sentí algo minúsculo, pero importante. Y el color de sus pupilas quedaron archivadas en mi memoria que felizmente si sirve en estos casos-.
Siendo más exacta con su aspecto físico, ella era un poco más alta que yo, era gordita, chinita de ojos melosos y unos labios finos. Su cabello eran ondas negras que la cubrían hasta los hombros. Y si describiera más de ella no acabaría jamás asi que, en fin.

Luego ya, continué haciendo amigos.
Y conocí a mis hermanas adictas, aunque al principio compartíamos casa con adictos varones pero por motivos equis se fueron a otro lugar. Pero eso no lo recuerdo bien, creo que porque aun tenia la droga en mi cuerpo. Lo bonito es que se quedaron algunos pacientes varones psiquiátricos con los que tejí un estrecho cariño.
Lo que tengo almacenado, es que estábamos ya en la casa grande y no teníamos ducha caliente como en mis dos primeros meses cuando dormíamos en la casa pequeña, y ahora nos bañábamos a duras penas con el agua helada pero limpia que caía de la ducha, directito del puquio como decía cierta señora.
Y así, estábamos las adictas que nos quedamos por regular estancia, aunque muchas iban y venían pero nosotras fiel al centro, seguíamos ahí.
Y con ese paso del tiempo, nos visitaban regularmente la psiquiatra, los psicólogos y me enteraba que teníamos dos terapeutas, y que para variar, una de ellas era la guapa enfermera que se llamaba Jazmín. Por dios, era hermosa de verdad.
Yo a veces participaba en las meditaciones con mis comentarios estúpidos aunque honestamente, no recuerdo los primeros días ahí, vagamente recuerdo que me juntaba con algunas hermanas a bailar y toda la onda. Bacán eso, me encantaría recordar más.
Y la verdad es que, yo tenia un diaria anterior al que uso ahora para orientarme al escribir esto, pero ese diario suelto tuvo un mal final.

Porque si, cuando desperté uno de los primeros días, cuenta la leyenda que me puse a cantar diciendo que era cantante profesional. RAYOS. Cuentan muchas cosas, como de que me gustaba uno de los hermanos con problemas psiquiátricos… Bueh, muy pocos recuerdos que supongo mientras avance esto van a regresar más a mi memoria.

Paso un poco el tiempo y en uno de esos días borrosos, me llamó la psiquiatra para llenar mi ficha. Y lógicamente me hizo preguntas de consumo y conducta, pero me llamó la atención que me preguntara mi orientación sexual; y me llamó más la atención confesar con naturalidad mi orientación . O sea.
Cuando se lo dije, solo Jazmín estaba ahí presente y sentí que le llamó mucho la atención mi respuesta, pero ahí quedó.

Cambiando un poco el tema, a las dos semanas y aclarando mi desorden cronológico, un día estaba en cama leyendo, de pronto una hermana paso a soplarme que mi mamá estaba en el teléfono hablando con Jazmín… SE ME HIZO UN NUDO EN TODOS LADOS. Rompí en llanto, y espontáneamente corrí hacia el tópico donde estaba y le supliqué casi de rodillas que pusiera el altavoz solo para escuchar su voz. Y fue una de las cosas más especiales que me ha pasado… la oí llorar al otro lado de la linea mientras decía cuanto me amaba y extrañaba. Y sentí una nostalgia que aún vive. No quería que acabara jamás ese momento y si pudiera poner un emoticón seguramente sería la carita con más impotencia. Me moría por verla solo un microsegundo, quería que estuviera ahí y me abrazara fuerte. Quería dormir con ella solo una vez y sentí que me desgarraba tanto porque ya había pasado dos semanas sin verla maso menos y contaba yo cada día para que se cumpla el mes solo para verlos el primer domingo de visita que tendría. Acabo de derramar lagrimas al escribir esto, hoy que ya pasaron dos años porque aún la extraño, aunque duerme en el cuarto de al lado…
Y tuvieron que sacarme de ahí, porque no quería moverme aunque ya había cortado el teléfono, yo sentía que su espíritu o solo su voz estaban dando vueltas cerca. Divagué y esa noche al dormir, soñé con familia, como todas las noches del primer mes.

BIENVENIDA

Luego del larguisimo camino en toda esa noche fria de Junio, llegamos al lugar.
Estaba oscuro pero el lugar era bonito. Hasta hoy se lo mucho que me gustó que tengan una piscina, y exclamé lo bonito que era el lugar. Y cuando volteé a ver la puerta, vi de lejos, el carro de mi hermano con el resto de mi familia ahí dentro. Todo desapareciendo en una puerta que se cerró entre mis lágrimas.

Solo me quedo en ese momento, la promesa de mi papá al decirme que lo vería en 15 días. Cosa que tampoco sucedió…

Y por mis episodios adictivos, olvide la cosa rápido, pues estaba fresca de abstinencia (tenia sin consumir muy pocos días) y con mucha euforia, me dispuse a saludar a titiri mundi.
Y se me nubló el cerebro, no recuerdo que sucedió luego aunque me lo contaron. Y no fue la gran cosa, solo guardaron mis maletas, me mostraron mi cama y me dormí así tal cual.

Y al despertar era otra cosa, yo estaba ya debatiéndome entre el susto y la curiosidad. Pero como soy muy cordial, comencé a conversar con las chicas de la casa. Y la terapeuta de turno me enseño las ‘reglas’ de conducta y los ambientes disponibles dentro de esa jaula extraña.
No faltaron mis preguntas y todo, pero tampoco recuerdo bien mi segundo día. Pero le pedí a Maria, la terapeuta de turno que me regalara hojas para escribir, y lo comencé a hacer -ese fue mi primer diario-.
Luego salí a ver la terapia grupal dirigida por el psicólogo de casa. De tanto tambaleo, fui a mi cama y con todos estos recuerdos vagos de hoy, no diferencio en los tiempos. Entonces no sé si ahí mismo fue que me plancharon porque si, ese era un método por excelencia para contener a los adictos, le llamaban ‘protocolo’. Y aunque jamás pensé en fugarme o hacer algo extraño, igual lo hicieron supongo que por prevención o algo por el estilo.

Recuerdo muchísimo muchísimo el ruido que hacían los ‘grillosaurios’ al golpearse con la mampara en la noche. Los famosos grillosaurios eran grillos enormes de campo mucho más grandes que las cucarachas, por eso lo de grillosaurios y Nella fue quien ingenio ese apelativo a nuestros curiosos amigos que aparecían por doquier y reventaban la mampara. Era espantoso pero tenia que acoplarme a esos grillosaurios tanto como a su rutina:

6 am – Despertar, ordenar cama, ducha, ropa.

7 am- Meditación

8 am- Oración, desayuno, pastillas y lavado de platos.

9 am- Limpieza

10 am- Caja de sentimientos

11 am- Piscina

12 am- Almuerzo, pastillas y lavado de platos

2 pm- Supuestamente deporte o algo

3 pm- Terapia

5 pm- Cena, pastillas y lavado de platos

6 pm- Meditación

7 pm- Cierre de casa

8pm- Dormir y punto

 

Supuestamente ese era el horario, aunque en toda mi estadía sufrió variaciones constantes en todos sus aspectos.

PRIMER PASO

Tuve que entenderlo a las malas.
Y cada vez que me preguntan cual fue mi fondo, aunque cuento una manoseada historia de algo que si me paso, la verdad es que no sé que responder. Todos los meses eran mi fondo, todos los días eran mi fondo, cada lagrima era mi fondo. Yo, principalmente era mi propio fondo.
Y lo entendí. Aunque se lo confesé a mi familia en diferentes ocasiones de diferentes maneras. Recuerdo el día que decidí tomar la decisión de rehabilitarme, aunque ellos silenciosamente ya habían tomado esa decisión por mi.
Regrese de comprar nada, pues después de buscar un dealer en todo mi barrio con una desesperación única, me harté.
Subí a mi cuarto y comencé a llorar lastimosamente. Juro que ese día no pude más y aunque repito mil veces que mi memoria es pobre, tengo la sensación de ese día. Yo estaba muerta joder, estaba muerta.
Y entró mi hermano a preguntar, y yo le confesé todo con exageración incluida porque no podía más con mi propia inseguridad. Y confesé también, que quería rehabilitarme. Mi familia estaba triste y a la vez con mucha alegría de que pidiera ayuda.

PRIMER PASO: ‘’Admitimos que eramos impotentes ante las drogas y que nuestra vida se había vuelto ingobernable’’

Yo no sabia nada de Narcóticos Anónimos. No sabia nada de centros terapéuticos, o de comunidad, o de hermanas, de nada. Y me lance en el mundo opuesto de la droga

Luego de el apoyo incondicional de mi familia, me dispuse a hacer mis maletas, extrañamente feliz, sin saber exactamente a donde estaba yendo. Y luego de alertar de mi partida temporal a todos en las redes, llame a mi hermana que esta en USA, le conté a grosso modo todo lo sucedido y al cabo de unas horas tuve que irme.
Llego un carro negro a recogerme. Mi hermano abrió la reja y salude cordialmente al staff del centro que bajaba del carro a ayudarme a cargar mis bultos hasta la maletera. Y yo me moría de frió pensando inocentemente que vería a mi familia después de simplemente despedirme con un beso de paso y subí a ese carro, sabiendo que el carro de mi hermano nos seguiría hasta donde iba a ir, para lógicamente despedirme ahí de mi familia como quería. Pero no fue así.
Yo andaba distraída y emocionada de saber a donde iba a ir, como era y quienes estaban ahí. Me emocionaba vivir cosas nuevas y feliz yo, comencé a conversar con los hombres del carro.
Y la verdad, no recuerdo que diablos hablamos ahí, no recuerdo nada. Pero me preguntaron si quería algo antes de llegar al centro. Y lo único que pasaba por mi cabecita loca, era atorarme una pizza ahí mismo. Claro que no entendí hasta hoy, lo ridículo que seria para muchos adictos esto pues ahora que lo pienso, pude haber pedido un cigarro o una chata de ron por lo menos. Pero no, yo quería mi pizza. Y la compramos.

Misiles

Cuando salga de todo esto, espero tener mucho dinero para despreocuparme de las cosas estúpidas, como a la gorda que veo en el espejo y la voz que me grita desesperada la estricta dieta que realizaba a diario en mi gimnasio cerebral. Era suicida y asi, tal por cual, se acercaban los meses. Y me gustaría recordar todo con exactitud o al menos un poco mejor pero me he dañado tanto que aunque haga esfuerzos, no puedo. Y necesito como ahora, ciertas guías para poder escribir esto, y por lo más supremo, tengo esas guías gracias a mi afán por escribir todo lo que me sucede.

Y asi, seguimos con estas vainas locas.

Pasaron muchos dias que ya pasaron sin siquiera existir, porque no los almacene en mi ninguna letra y mucho menos en mi memoria. Pero llegó un dia especial.
¿Escribí sobre el graffiti aquí? Bueno, creo que no, pero si. Y creo que una de las cosas importantes y de apoyo al consumo, fue esa. Yo me dedicaba al ‘arte al paso’ que muy al margen de mi orientación artística lógicamente, era algo muy especial para mi que gracias a tantas cosas, terminé por contaminar también. Y eran mis días muy intensos pero como dijo cierta persona, este libro es mio, no de la Misy.
Lo traje a la mesa porque hay un evento importante ‘de la cultura’ que se realiza cada año, y al que no falto jamás (o bueno, faltaba) aunque yo iba más por el tageo intenso que se hacia dentro y fuera del lugar, acompañado con su respectiva bombeada en las calles del centro histórico de Lima, hasta mi casa en el Callao. Pero ese año, fui sola, pensando encontrar empates dentro, porque casi todos no conocíamos: graffiteros, raperos, dancers, djs, fotógrafos, etc. Y tal como pensaba, me encontré con dos viejas amistades muy gratificantes. Está demás ocultar los tags de mis bellos amigos , y paso a decir que me encontré con Cros y Ro7. Y gracias chicos por darme ese día, su apreciación sincera de mi misma.
Era lógico, yo estaba en decadencia y la verdad, no lo entendí en esos meses jamás hasta ese día.
Porque luego para reforzarlo, vi a más amigos que reforzaron lo que ya me había rehusado a escuchar o entender. Y mi mente comenzó a trabajar después de tanto tiempo, de manera positiva pensando en que rayos estaba haciendo conmigo misma.
Pero tristemente como es bien sabido, este camino de la adicción, es terrible. Es difícil, es doloroso, cruel, es la muerte lenta. Y lo peor es que mi anorexia no me dejaba verlo. Se habían aliado en mi contra.

Mila

No pasó realmente mucho tiempo desde que desperte ese dia en el hospital por mi estado psicotico desvordandome las venas y aunque yo misma me estaba dando aviso de un camino sin retorno, decidi seguir pisando las llamas. Y asi fué como conoci a Gabriel.

El vivía prácticamente solo y gracias a eso es que se daban muy buenos juntes en su departamento. Corría cocaína, alcohol y marihuana. Era fantástico para mi y lo vi como la oportunidad mágica para tener cocaína gratis todos los días en cantidades razonables. Y como gracias al cielo no soy nada fea; usé mis encantos para que, luego de que terminara con su novia, el se fijara en mi. Y tal como lo quería, pasó.

Un día, llegando de trabajar con una amiga que había conocido justo ese día, la convencí de que me acompañara a casa del susodicho y ella en su dulce inocencia, me acompañó.

’Yo la conocí en mi nuevo trabajo y cuando la vi, pensé muchas cosas, como que era muy guapa y que seguramente era pitucasa y se iba a poner en plan 20. Pero me mostró todo lo contrario.

Luego de trabajar, nos quedamos dentro del edificio para la hora del break y yo como gata techera subí al ultimo piso, valga la redundancia, al techo. Muy frescamente y como estaba sola, saqué mis cigarros, puse mi botella de agua en una silla vieja y mi fiel cocaína. Me senté en otra silla que estaba más limpia, y me dispuse a ‘relajarme’, entonces prendí un cigarro y arme una linea. Todo bacán. Ya tenia la cocaína en mis fosas nasales cuando vi que subió la chica guapa y con sus linda voz me pidió un cigarro, y yo curiosa le pregunté su edad. Me dijo que era menor de edad y yo no quise envolverla en ese mundo mío, pero insistió y bueno, le invite algunos toques de nicotina. Pero como ella era curiosa también, me preguntó si lo que tenia al lado era cocaína y si podía invitarle.
Si no fuera por mi extraño altruísmo, le hubiese roto la nariz ese día a ella, pero, muy al contrario, se lo negué rotundamente.
Desde esa tarde, ambas supimos que nuestra amistad iba a ser más que una íntima conversación, y por eso es que le agradezco tanto.’’ ¡Gracias por todo Mila!

Entonces llegamos a mi casa, nos pusimos guapas y partimos a casa de Gabriel. Y aunque, ese día no cometí un error contra otra persona, si cometí varios contra mi misma.

Entramos, le presenté a mis amigos y tomamos un poco. Y aunque mi memoria el día de hoy es terrible, si logro recordar las cosas más relevantes de esa noche. Pues luego de mucho alcohol y cocaína en mis venas, recuerdo haber embarcado a mi amiga en un taxi e irme a seguir la vida loca. Entonces, comencé a dar de besos a toda mujer presente en ese departamento y luego, encerrarme con Gabriel en el cuarto a consumir y tener sexo (agg). Hasta que amaneció.
Mi celular era un estallido de llamadas perdidas, mi cabeza me retumbaba, y horroroso todo.
Entonces aproveché el momento para robar toda la cocaína que el susodicho guardaba en su armario. To-di-ta para mi. Tomé una envoltura de cigarro y me despache todo sin un gramo al aire. Me cambié y cuando se levanto use las llamadas desesperadas de mi familia como excusa y me fui a casa.

Al llegar me esperaba un grito al cielo, muchas preguntas que pude evadir, la maldita culpa, la satisfacción de todo el polvo que tenia en mi poder y con todo el cambalache, me puse a dormir.

Y como es el sentido de la vida del ser humano, que yo luego de tanto dolor de cabeza y molestia en la nariz, no quise saber más de mi delicada princesa blanca. Aunque la verdad, eso no duro mucho y a penas salí de mi descanso y estuve en contacto de nuevo con el espejo que me gritaba: NO COMAS, DEBES MANTENERTE DELGADA, CONSUME CONSUME. Y obediente, desfilé hacia el baño otra vez a darle fiesta a mis demonios.

Que porqueria de vida.

Closet

A lo largo de mi vida he tenido muchas decepciones amorosas, muchas, muchísimas. Creo que si las contara todas no tendría espacio para escribir más.  Bueno, sin vueltas al asunto, he sido una lesbiana de closet (o lo era cuando escribí esto ). En realidad supe que me gustaban las mujeres desde muy chica con mis momentos tomboy pero jamás habia despertado tanto si no fue por culpa de una chica preciosa que conocí en el instituto donde estudié. Yo tenia 17 años en ese momento, y la recuerdo bien.

Me llevaba según ella me dijo, bastantes años de diferencia que hasta ahora no considero cierto por llevar todavía su belleza viva y una frescura única que aún veo cuando reviso sus fotos en cierta aplicación social. La chica sigue siendo hermosa, preciosa, bellísima tal y como la conocí. Era más alta que yo, pero tampoco llegaba al 1.70 (considerando que yo mido 1.53), era delgada, de una piel uniforme y blanca como la leche, ojos miel con destellos verde. Siempre cambiaba su color de cabello pero por su tipo supongo que era rubio o castaño. Pero todo le quedaba espectacular, era perfecta. La primera vez que la vi, llevaba unas botas tipo Doc Martens red velvet, una falda escocesa, un polo negro y un blazer tipo army. Como dicté antes, ella cambiaba constantemente su cabello, no se si pelucas o extensiones pero todo le quedaba exacto. Ese día era pelirroja y llevaba el cabello hasta los hombros, liso total. Unos lentes de sol redondos tipo aviador. Sus labios rojo escarlata y llevaba en sus ojos un perfecto delineado negro.

Era única, y desde aquella vez, no pude quitarle los ojos de encima, y menos de mi cabeza. Ella me producía nervios, cosas en el estomago que no eran reflujos. Entonces la busqué en cierta red social. Quise saber todo de ella y así, me hice su amante silenciosa. Jamás me había gustado antes una chica así, bueno jamás me había gustado así una chica. Pero un día me decidí a hablarle y tuvimos muchas cosas en común aunque realmente yo ya sabia mucho de ella gracias a mi acoso cibernético. Ella era Borderline, con varios internamientos a centros mentales, cortes profundos en las muñecas que, al lado de mis ridículos cortes se hacían más interesantes y tristes. En fin.

No quiero irme por la tangente. Ella solo fue el comienzo y el pasado, aunque sigue siendo hermosa y jamás nada podría quitarle eso, ni siquiera mi desencanto…

Mortem

Eran las 11 p.m. y cuando llegamos no me contuve en la sala de espera solitaria y con sensación de perturbación, entré al baño del hospital y me encerré para cortarme. Mike me llamo y le conté la situación, luego corte la llamada y una enfermera entró con mi mamá, dispuestas a abrirme la puerta como sea. Yo me puse a gritar y la enfermera luego consiguió entrar y me saco agarrada del brazo con mi mamá. Llegaron más enfermeras y me llevaron a un cuarto oscuro con varias camillas. Me inyectaron algo y me dieron dos pastillas. Antes de que me duerma, me llevaron al consultorio de la psiquiatra. Entré en más pánico y les grité muchas cosas a la doctora y a mi mamá. Luego simplemente me dio sueño y me regresaron otra vez a las camillas, mi mamá se tendió en la camilla de al lado y me tomó de la mano. Llegaron las enfermeras a quitarme mis joyas de cuerpo: piercings, aretes, etc. Mi mamá se quedó con mi celular y me dormí.

Recuerdo otro día que, antes, mucho antes de llegar aquí, me apague colillas de cigarro en el brazo. Me corté los brazos y la boca. Estaba tan drogada que sentía placer. Tomé una foto de mi boca sangrando porque me parecía atractiva. Mike vio la foto en mi What’s app y comenzó a llamarme pero yo le cortaba. Luego le contesté pero no pasó nada. Me inyectaron algo a la vena y me dormí. Al despertar me hicieron muchas preguntas y regresé a casa.

 

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Cuando me levanté estaba más tranquila pero con mucho sueño por los efectos del diazepam. Mi mamá me llevó a comer algo y luego fuimos a la casa. Estaba media zombie  y me tendí en el mueble poco rato. Luego, a pesar del sueño, me escapé de casa y fui a encontrarme con un amigo para que me acompañe a ver a Mike. Le conté mi dolorosa noche y me acompaño todo el día. Gaste lo que tenia en nuestros antojos de comida y entonces no me quede con dinero alguno. Pero le pedí a Mike una bolsita con droga y me la dio. Estaba ya en el paradero con mi amigo y llegó mi papá de imprevisto justo cuando me disponía a jalarme un poco de la bolsa que tenía. El me vio infraganti y nerviosa, me excuse con cosas tan ridículas… y me llevó a casa.

Salvaje

Me levantaba, coca. Me vestía, coca. Comía, coca. Estaba en el baño, coca. Estaba manejando bici, coca. Caminaba, coca. Salia a fiesta, coca. Mi mundo se volvió solo cocaína y era salvaje.

Mi familia es hoy, lo más sagrado que tengo en la vida  y jamás entendí antes entonces cuanto me amaba ni acepté que realmente se preocupen. Y en ese tiempo yo los estaba perdiendo y se me estremece el corazón de recordar todo el calvario que pasaron al verme destruirme de una manera tan triste. Ya no se comunicaban conmigo y yo no lo notaba. Era muy difícil para ellos. Mi papá se enteró por una publicación explicita mía en una red social y me encaró. Yo se lo negué, lógico. Pero aunque no me lo dije, sabia que no me creía.

”Dentro de mi núcleo familiar está mi hermana contemporánea (no voy a explicar esto ahora) y es a quien más amo en este mundo. Ella a sido el ángel de mi vida en todo lo que hasta ahora he caminado, como si realmente hubiésemos nacido de la misma placenta. Y necesitaba decirlo porque aunque ella lo sabe perfectamente, es importante para el lector saberlo también. Y me dolió en el alma como un desgarro cuando vi su carita al confesarme lo que no me atrevía a decirle.”

Yo seguía mi incursión y visitaba a Mike en su trabajo cada vez más frecuentemente. Disfrutaba verlo, coquearme con el y verlo fumar marihana. Disfrutaba viéndolo haciendo lo peor. Y yo me encapriché muchísimo, posteriormente caía en abismos depresivos cuando me aclaraba que jamás estaría en una relación seria conmigo, y me auto flagelaba. Una vez, cuando hizo eso, consumí más de lo normal y entré en una crisis extraña. Comencé a abrirme las cicatrices de mis brazos con una gillete y me hacia más cortes. Mi mamá entró y me llevo a emergencia del hospital psiquiátrico al que me estaban derivando antes.

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